“La persona es circunstancial,
el floreo de las palabras es incidental,
lo que debe superar los límites del Tiempo son los valores profundos”
EA
YU
Con raíces en la Tierra y voces en el viento
Nueva savia revitalizando un Mundo en crisis
“...toda
lucha social es en una de sus dimensiones, una disputa sobre los
sentidos, de las identificaciones en juego en un proceso”
(Grimson, 2000)
Desdibujados los límites entre democracias y autocracias, y ante la crisis de valores que estremecen a la Humanidad, se impone una nueva Revolución paradigmática; en una dialéctica que antepone la Vida, a cualquier avance de la Cultura de la Muerte. Quienes sostenemos la bandera de la Vida y reconquistamos Territorios, resistiéndonos a la expulsión de otros -tanto en lo concreto de la geografía como en el plano de las Ideas- desde nuestra experiencia ancestral de resiliencia y resistencia, somos mayoritariamente los Pueblos indígenas, originarios y nativos que aún pervivimos en el Planeta. Somos quienes en el presente, damos una batalla social, cultural y política en este sentido.
Amplificar los valores de la VIDA, dejando fluir por esta Tierra ABYA YALA nuestra sangre vital, implica la resonancia de palabras como: comunidad, solidaridad, apoyo mutuo, minga, permacultura o Buen vivir 1. La complejidad de los altos Valores que estos conceptos expanden, es que no responden a un plano puramente intelectual. No se convierten por su posibilidad de enunciación en un Contenido en sí mismos para la educación tal y como desde la visión occidental se la concibe y desarrolla, sino que cobran real significado cuando se expresan a través de la Forma, de la realización, en fin, de la práctica. Contrario a lo cual, sería como el resonar de una calabaza seca, que puede integrarse a la música con su ritmo sin contratiempos, pero que carece de sustancia y por tanto, ha perdido su potencialidad alimenticio y quizás carezca de semillas con capacidad de germinar. La necesidad de expandir el pensar, el sentir -sentipensar- y el hacer desde estos valores, impone una intervención en las dimensiones educativas y comunicativas en el espiral de la acción, que en nuestro planteo aparecen indisolublemente ligadas.
Nacer y tratar de ser y permanecer vinculado a los Valores de la gente de la Tierra, de nuestra raíz Nativa y originaria, requiere una autodeterminación fundante: el reconocimiento de nuestras ancestrías, pero también la pervivencia por transmisión cultural familiar o comunitario de aquellos valores que a su vez reconocemos común a otros pueblos nativos de este Continente que compartimos. Tratando de resolver los conflictos vinculados con una identidad negada, justificada en la historiografía como inexistente, socialmente vergonzante y enfrentada además a la maquinaria asimilacionista primero y globalista posteriormente: los individuos, clanes,comunidades y grupos indígenas de nuestro país se enfrentan a múltiples desafíos. Es así que entendemos que particularmente los planos interrelacionados de la educación concebida como círculos de intercambio de aprendizajes y la comunicación desde una perspectiva intercultural han de ser atendidos prioritariamente, para poder mantener el ritmo creciente de autoidentificación y a la vez, compartiendo cultura y saber, desde estos ámbitos. Generando espacios para poder expresar, mostrar y explicar las peculiaridades de nuestras Culturas.
1Este modelo que surge como respuesta de nuestros pueblos indígenas en oposición positiva al tradicional discurso desarrollista en el entendido de José María Tortosa reviste suma importancia “en primer lugar en el terreno simbólico: los que fueron marginados por conquistadores y criollos aportan ahora desde su visión del mundo palabras que pretenden colaborar con la solución de los problemas creados por aquellos. Y, en segundo lugar, porque señalan dónde han podido estar los errores del llamado desarrollo”